Respirar para evitar la ansiedad

Actualmente, en la sociedad en la que vivimos con el ritmo de vida que llevamos unido a nuestra capacidad de abarcar trabajo y vida, hace que nuestro sistema nervioso se altere en momentos puntuales, dando lugar al estrés y a la ansiedad. La mayoría hemos pasado por ese estado cuando la situación nos ha superado y hay que saber que la respiración tiene una vital importancia y nos puede ayudar muchísimo. ¿Cómo respiramos? ¿Lo hacemos adecuadamente?

No podemos dejar de respirar, es un proceso involuntario y automático, encargado de extraer oxígeno del aire inspirado y de expulsar los gases de desecho, dióxido de carbono al espirar.

El sistema respiratorio está formado por pulmones y las vías respiratorias. Respiramos 20.000 veces al día, porque nuestras células necesitan un suministro de oxígeno constante. La mayoría de personas nunca son conscientes de la respiración, no piensan en ello hasta que tienen problemas, muchas dicen » yo no respiro…» ¡Claro que respiras! Pero mal o con bloqueos.

Sin respirar no podemos vivir y el proceso de respiración está directamente conectado con nuestro sistema circulatorio, sistema digestivo, óseo, muscular, endocrino, linfático, es decir repercute en todo nuestro organismo.

El denominador común de las personas que padecen ansiedad es el sufrimiento por no saber controlar la situación y una herramienta fundamental para ayudar es el control de la respiración de una manera consciente. Unas buenas pautas rítmicas en la manera de respirar fortalecerán el sistema respiratorio, calmarán  el sistema nervioso, reducirán  la ansiedad y aumentarán  la concentración. Si logramos dominar una respiración regulada, podremos controlar nuestras emociones y oxigenaremos nuestra sangre obteniendo calma y bienestar.

En los problemas de ansiedad la respiración tiene una incidencia crucial. Un desajuste en el ritmo de respiración puede agravar nuestro organismo,  respirando de una manera rápida, suspirosa, dando lugar a un exceso de oxigenación, el organismo reaccionará aumentando las sensaciones de ahogo, opresión en pecho, calor, mareo, hormigueo, visión borrosa, irrealidad o dolor de cabeza.

Hay personas que interpretan como una amenaza los peligros de su día a día, viviendo un estado de estrés continuo, se dispara el nivel de adrenalina en el cerebro, de una manera brutal, que paraliza y produce una sensación de miedo y agobio.

El testimonio de Laura, nos dice lo que se puede llegar a sufrir teniendo ansiedad y lo que se puede mejorar utilizando como herramienta técnicas de respiración.

«El cuerpo cuando está estresado te puede atacar de diferentes maneras, sientes una constante amenaza de peligro o riesgo. La adrenalina sube y sientes un sufrimiento que necesitas controlar. Es un estado de alerta ante la vida cotidiana. Se sufre no pudiendo hacer una vida normal, se te reducen los hábitos como conducir, poder ir al cine, o en transporte público.

Lo primero que hay que hacer si aparece, es parar. Sentarse si es posible y no ponerse nervioso. Mentalizarte de que no va a pasar nada. A mí me ayudó mucho hacer un ejercicio fácil de respiración. Inspirar profundamente 4 segundos y 4 segundos sacar el aire, así hasta diez veces.

La primera que puedes ayudarte eres tú misma. Al oxigenar la cabeza con la respiración, notas la desaceleración del pulso y sientes la calma.»

Practicar una respiración lenta y profunda puede ayudarnos a recuperar la calma y la tranquilidad en esos momentos de colapso,  reforzando el sistema pulmonar, el corazón y controlando la presión arterial.

Una de las prácticas más eficaces que ayudan a mitigar dichos efectos es hacer ejercicio físico, practicar yoga y meditar.

En el momento que seamos conscientes  de que nuestra mente se agita y se colapsa, debido a la preocupación o ansiedad, lo primero que haremos será parar.

  1. Sí podemos nos tumbaremos boca arriba en el suelo encima de una colchoneta o encima de la cama.
  2. Empezaremos centrándonos en la respiración. Sentiremos cómo el aire entra por la nariz, baja hasta el bajo vientre en 4 segundos y sale en 4 segundos por la nariz suave y lentamente. Sigue la respiración con mucha atención, siente como el aire entra y sale del cuerpo. Inspira y siente el abdomen expandirse.
  1. Puedes utilizar la técnica de visualización, cerrando los ojos, repasando todas las partes del cuerpo, desde la punta de los pies hasta la cabeza, concentrándonos en esa sensación de calma. Intentaremos no tener pensamientos, y sí estos aparecen, como si fueran nubes que el viento las empuja, las apartaremos de nuestra mente.No hay que apegarse a ningún pensamiento o imagen visual.
  2. Cuando la respiración calme nuestra mente, pasados 10 minutos, nos sentaremos, dejaremos que el tronco caiga hacia delante, relajando la cabeza, el cuello y los hombros.

Muy lentamente enderezaremos la espalda, el cuello y la cabeza. Miráremos un punto fijo, inspiraremos profundamente y soltáremos el aire por la nariz.

Los ejercicios de respiración son una herramienta excelente para la ansiedad.

Cuanto más practiquemos más control tendremos de nosotros mismos, nos sentiremos más seguros para combatir el estrés y la ansiedad y controlar nuestras emociones.

Las personas que practican yoga y meditación aprenden a controlar su mente, lo que les ayuda a controlar su cuerpo.

“La respiración consciente es una intensa meditación por derecho propio, te pondrá gradualmente en contacto con el cuerpo.”

Eckhart Tolle, El poder del ahora.

 

*Fotografías de Anita Bonomi

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