Seis consejos para mantener una bonita sonrisa durante el verano

Los cambios en la rutina durante el periodo estival hacen que, en ocasiones, los buenos hábitos del cuidado bucodental que se llevan a cabo durante el resto del año se olviden. Las comidas fuera de casa, los viajes o la ingesta de alimentos propios de esta época del año, como los helados, hacen que mantener intacta la higiene oral se complique.

Prácticas básicas, como el cepillado de los dientes, el uso de seda dental o la moderación en el consumo de ciertos alimentos, parecen no cumplirse a raja tabla en los meses de verano. Todo esto provoca que aumenten las posibilidades de sufrir caries u otras afecciones, como gingivitis, con las consiguientes visitas de urgencia al dentista.

Las caries, el “sarro de nadador” o los traumatismos dentales, entre los problemas más comunes en el periodo estival. 

Para evitar riesgos innecesarios es altamente recomendable realizar una visita preventiva a una clínica dental, donde llevar a cabo una revisión y una limpieza, lo que protege la salud bucodental en esta época del año en la que esta es especialmente vulnerable. Manuela Escorial, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental, ha elaborado un listado de los problemas bucodentales más comunes en verano y cómo prevenirlos:

  • No alterar las rutinas de higiene bucodental: Lavarse los dientes después de cada comida, utilizar seda dental para eliminar restos de alimentos o enjuagarse con colutorios reforzados con flúor no son hábitos que puedan perderse en verano. Mantener una rutina de cuidados bucodentales es fundamental para evitar sorpresas a la vuelta de vacaciones, ya que las malas costumbres de estos meses propician las condiciones idóneas para que se reproduzcan los gérmenes de la boca.
  • Limitar la ingesta de bebidas alcohólicas, carbonatadas, azucaradas y ácidas: Las terrazas, los chiringuitos de la playa o los bares se frecuentan con mayor asiduidad en verano. Esto provoca que el consumo de bebidas alcohólicas o azucaradas aumente en esta época del año. Las consecuencias para la salud bucodental asociadas al consumo de este tipo de bebidas van desde la aparición de caries hasta la degeneración del esmalte dental con la consiguiente aparición de dolor. Además, conviene evitar bebidas y alimentos muy ácidos (zumos, vino, aliños o refrescos) que puedan desgastar el esmalte y dejar la dentina al descubierto, provocando sensibilidad dental.
  • No olvidar los tratamientos bucodentales: A pesar de estar de vacaciones, la salud bucodental no descansa. Es imprescindible continuar con el protocolo fijado para aquellos que utilizan aparatos, retenedores o férulas. De lo contrario, se corre el riesgo de que, tras un periodo de tiempo sin utilizarse, estos aparatos dejen de encajar en la boca por el movimiento de los dientes.
  • Evitar el contacto continuado de los dientes con el cloro de la piscina: El cloro de las piscinas puede causar acumulaciones de sarro, sobre todo, en las personas que pasan debajo del agua más de seis horas a la semana. Esta afección se conoce como “sarro de nadador”. Para prevenir las consecuencias negativas del cloro, deben utilizarse tratamientos remineralizantes que mantengan la estructura cristalina del diente en un correcto estado. Otra de las afecciones relacionadas con el agua es el “síndrome de boca de buzo” o baradontalgia. Se trata del dolor en la articulación temporomandibular, las encías, o la sensación de presión en los dientes causadas por las variaciones de presión típicas de los deportes de inmersión. Es especialmente molesto si se tiene una caries sin tratar, un empaste temporal, problemas en las encías o una endodoncia de baja calidad.

El contacto continuado de los dientes con el cloro produce problemas dentales.

  • Prestar especial atención a los traumatismos dentales: En verano es habitual que las oportunidades de realizar actividades físicas se multipliquen debido, principalmente, a la cantidad de tiempo libre del que se dispone. Deportes como tenis, ciclismo, surf o piragüismo acumulan más adeptos en los meses de calor y por ello el número de traumatismos dentales aumenta exponencialmente. Utilizar un protector bucal, avisar urgentemente al dentista en caso de sufrir un traumatismo o no tocar la zona afectada antes de ser examinada por un profesional, pueden marcar la diferencia a la hora de recuperarse de una lesión de este tipo.
  • Controlar el consumo de alimentos fríos: Para evitar la aparición de sensibilidad dental, entre otros problemas, conviene controlar o moderar la ingesta de helados, batidos con hielo u otros alimentos fríos. En caso de consumirlos, conviene esperar unos minutos antes de ingerirlos para que pierdan el frío intenso del refrigerador y es recomendable evitar el contacto directo de los dientes con el producto.

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