Aceite de Krill, un nuevo aliado para el corazón

El aceite de krill, el alimento de las ballenas, extraído en frío, ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares y a mejorar la función cognitiva, entre otros beneficios, según las conclusiones del III Curso sobre Nutrición 100% Natural: Los procesos inflamatorios y sus efectos sobre la Salud. El curso, que ha reunido en Madrid a más de 400 profesionales de la salud, ha contado con la participación de uno de  los mayores expertos internacionales en Omega-3, el doctor Clemens von Schacky, jefe de la Unidad de Cardiología Preventiva de la Ludwig Maximilians-Universidad de Múnich. Von Schacky fue coautor de la definición del Índice HS-Omega-3, el método estandarizado para medir la presencia de ácidos grasos Omega-3 en el organismo. Según los estudios del doctor Von Schacky y otros investigadores, un nivel óptimo del Índice HS-Omega-3 reduce el riesgo cardiovascular, y mejora la función cognitiva, además de reducir la incidencia de depresión y TDAH.

El doctor Xavier Pintó, director del Programa de Prevención Cardiovascular y coordinador de la Unidad de Lípidos y Riesgo Vascular en el Hospital Universitario de Bellvitge ha presentado una revisión de estudios en la que se refleja que los Omega-3 del aceite de krill en frío son muy beneficiosos para la salud cardiovascular y los procesos inflamatorios en general. Una de las razones de estos beneficios es que en el aceite de krill, el EPA y el DHA se unen a fosfolípidos, a diferencia de los ácidos grasos del Omega-3 de aceite de pescado, que se unen a triglicéridos. «El aceite de krill es muy rico en Omega-3 en forma de fosfolípidos por lo que es más biodisponible, y con menos cantidad se consigue mayor efecto», señala este experto.

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