La actividad física, clave para combatir la obesidad y la diabetes

Está demostrado que el realizar ejercicio reduce la obesidad y el riesgo de padecer diabetes, pero si se hace en cantidades e intensidad determinada ¿puede conllevar un mayor beneficio en estos ámbitos? Un estudio  publicado  en la revista Annals of Internal Medicine ha intentado responder a esta pregunta examinando los efectos los efectos de la intensidad del ejercicio sobre la obesidad y los niveles de glucosa relacionados.

El resultado fue que al realizar series fijas de entrenamiento, independientemente de la intensidad, reducía de forma independiente la obesidad abdominal, pero en lo relativo a la glucosa los entrenamientos de dos horas de lata intensidad sí que la reducen. El estudio se realizó a 300 participantes que tuvieron que  completar cinco sesiones de ejercicio a la semana durante 24 semanas.Los investigadores midieron la circunferencia de la cintura y el peso de todos los participantes al comienzo del y durante todo el estudio, también midieron la capacidad cardiovascular y analizaron cómo el cuerpo controla el azúcar en la sangre. Un total de 217 participantes (más del 72 por ciento) completaron el estudio.

Jason Matuszak,  especialista en medicina deportiva y miembro de la Comisión AAFP dijo  que este estudio refuerza que el «volumen» de la actividad cardiovascular es la variable más importante para reducir la tejido abdominal adiposo y la circunferencia de la cintura, y, por tanto  probablemente también el peso. «Esto confirma que usted puede hacer  en menos tiempo pero con mayor  intensidad un entrenamiento más fuerte y tiene los mismo beneficios, la clave está en el número de calorías» concluye el especialista.

Sin embargo, los especialistas recomiendan empezar poco a poco y no realizar entrenamientos intensos con personas sedentarias ya que pueden provocar el abandondo del ejercicio.

Sobre la reducción de la glucosa en entrenamientos de dos horas,  Matuszak dijo que  probablemente se debe a que las células musculares captan una cantidad de glucosa por la insulina endógena que se desprende debido al aumento del ejercicio. «Esto puede plantear la hipótesis que se reduciría el riesgo de padecer diabetes tipo 2» afirma el especialista.

Sin embargo Matuszak también pone algunas pegas al estudio en lo que se refiere a la muestra. La mayoría de los participantes eran blancos y  el 20% tomaba medicamentos que no fueron analizados. Además, comenta que hubiera sido interesante incluir un grupo que realizara ejercicios de baja intensidad para poder comparar.

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