La otra cara del electrofitness

El electrofitness está de moda, prueba de ello es la proliferación de franquicias que han aparecido en nuestro país. Muchas personas sedentarias a lo largo de este último año han escogido este sistema de entrenamiento para ponerse en forma desconociendo sus contraindicaciones.

Si preguntamos a cualquiera qué siente tras terminar la sesión de electrofitness dirán que notan que su cuerpo trabaja más.

Hay dos casos particulares que tener en cuenta: La EMS está contraindicada en tronco y abdomen en la mujer embarazada, por la posibilidad de afectación del feto. Tampoco se aconseja su uso en extremidades. No se recomienda en niños en crecimiento, por la posibilidad de dañar las fibras musculares y los cartílagos. Otras contraindicaciones podrían darse en pacientes con enfermedades metabólicas como la diabetes o el hipertiroidismo, y en personas con enfermedades neurológicas como la epilepsia.

Según una investigación de Kemmler, todo tipo de electroestimulación estaría severamente contraindicada en casos con marcapasos cardiaco, desórdenes y problemas de circulación, hernias de abdomen o inguinal, perturbaciones neurológicas, irritación de piel, quemaduras, heridas o niveles altos de ácido úrico.

Un estudio científico del Clínical Journal of Sports Medicine señala que, el uso del biotraje provoca mayor daño muscular que el ejercicio convencional favoreciendo la aparición de patologías como la rabdomiolisis. La EMS global está contraindicada en principiantes y también como única fuente de actividad física, precisamente este tipo de público suponen un gran porcentaje de los clientes del electrofitness.

Por otra parte, la FDA Food and Drug Administration, el organismo gubernamental de EEUU encargado de velar por la seguridad de los consumidores, califica de “publicidad engañosa”, las promesas como la reducción de contorno, pérdida de peso, eliminación de la celulitis, pérdida localizada de grasa o mejora de la figura cuando se promociona este tipo de tecnología.

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