¿Más sexo para correr más?

Se han tejido infinidades de creencias y mitos que por suerte con el paso del tiempo se están revirtiendo ya que hay investigaciones médicas que no solo manifiestan que no baja el rendimiento sino que lo mejora.

No hay relación entre el sexo y rendimiento físico o mental posterior, pero es una idea muy extendida. La testosterona es una hormona sexual predominantemente masculina, con una proporción 10 a 15 veces superior a la mujer, que es sintetizada a partir del colesterol por las células de Leydig, que se encuentran en el testículo, generando espermatozoides y que aportan los caracteres sexuales masculinos, en la mujer está presente en los ovarios.

Más allá de los mitos, está demostrado que la testosterona natural producida por el organismo, aumenta en sangre, durante el sueño, según el tipo de entrenamiento deportivo y con las relaciones sexuales. Éstas en forma controlada, con pareja estable, la noche previa a la competición u horas antes, es  un músculo relajante, placentero, que produce aumento de las endorfinas (sustancias que producen sensación de bienestar). El desgaste físico se calcula alrededor de 100 calorías aproximadamente, que equivale a subir dos pisos o caminar cuatro manzanas rápido por lo que no implica un agotamiento físico.

Paradójicamente, hay estudios que demuestran que las mujeres teniendo menos nivel de testosterona en el orgasmo, aumenta dicha hormona e incrementa el rendimiento en velocistas y saltadoras.

Aquel deportista que quiera tener relaciones sexuales con su pareja, antes de las competiciones, ha de saber que no tiene efectos negativos para el rendimiento, todo lo contrario ya que es algo natural y fisiológico.

Lo que no se aconseja son los productos sintéticos como los anabólicos esteroides, considerados drogas prohibidas en el deporte y con efectos adversos importantes.

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