Mascotas que provocan asma y estornudos

Cada vez son más frecuentes las reacciones alérgicas entre los niños al pelo de los animales. Uno de cada cuatro casos consultados está relacionado con este tipo de procesos, que merman su calidad de vida, la mayoría, al epitelio de gatos y perros, las mascotas más comunes, y en menor proporción,al de caballo y conejo, entre otros.

Según los especialistas son procesos que van en aumento entre la población infantil y, aunque a priori, la situación de estos menores podría mejorar de forma sustancial con un simple gesto, apartando al animal de su entorno para evitar el contacto con el niño y la aparición de los síntomas, esta circunstancia plantea algunos conflictos familiares por la negativa a deshacerse de las mascotas.

Las alergias a los animales domésticos son muy comunes, sobre todo en personas asmáticas o con otras alergias. Existen varias medidas que pueden suavizar los síntomas y permitir la convivencia con su mascota.

Los síntomas pueden surgir por contacto directo con el animal o bien de forma indirecta a través del aire, donde los alérgenos se extienden en forma de minúsculas partículas. Al tomar contacto con los ojos, la piel o las vías respiratorias de una persona alérgica, se producen una serie de reacciones cuya gravedad depende del grado de sensibilidad del afectado. Pueden ser:

  • Reacciones cutáneas como urticaria (aparición de zonas rojas e inflamadas que provocan comezón), angioedema (hinchazones en la piel), dermatitis, o prurito (sensación de hormigueo).
    Estos síntomas surgen sobre todo como consecuencia del contacto directo con el animal o su saliva.
  • Rinitis, una inflamación de la mucosa nasal (estornudos, congestión nasal, picazón…) y conjuntivitis (picor de ojos, enrojecimiento, lloriqueo…), que pueden desarrollarse de forma independiente o conjunta. Es muy frecuente que surjan al tocarse la cara, la nariz o los ojos con las manos tras tener contacto con el animal.
  • Asma (tos, dificultad para respirar…). Es más grave que los anteriores y suele presentarse en personas asmáticas o en aquellas con un grado de hipersensibilidad alto.

Normalmente los síntomas hacen su aparición pocos minutos después de la toma de contacto, pero en algunos casos pueden tardar horas en desarrollarse o agravarse con el paso del tiempo.

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