¡No olvides hidratarte al hacer deporte!

Con la llegada de las altas temperaturas propias de estas fechas hay que cuidar la hidratación más que nunca. Beber alrededor de dos litros de agua al día es imprescindible para mantener un perfecto equilibrio hídrico, pero esta cantidad debe incrementarse si hacemos ejercicio cuando el termómetro sube. Según destacaron los expertos reunidos en las Jornadas sobre Nutrición y Salud celebradas en Barcelona, organizadas por la Real Academia de Medicina de Cataluña, la pérdida de líquidos en el organismo al hacer esfuerzos en ambientes calurosos puede superar un litro por hora.

Hidratación y mejora de la salud

Durante las jornadas se ha hecho hincapié sobre la importancia del agua como un nutriente esencial y la necesidad de hidratarse adecuadamente para evitar riesgos potenciales para la salud.

Según los datos señalados por Maria Antonia Lizarraga, profesora asociada de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona, «el equilibrio hídrico medio para una persona sana sedentaria con un peso medio de 70 y 75 kilos en un clima templado representa un intercambio diario de unos 2.550 mililitros entre la ingesta de bebidas y su pérdida por el sudor». Pero hay que tener en cuenta que las necesidades hídricas pueden aumentar notablemente en situaciones de mayor ejercicio y exposición al calor.

Durante las Jornadas sobre Nutrición y Salud , el profesor de nutrición comunitaria de Universidad de Navarra y vicepresidente de la Academia Española de Nutrición y de la Real Academia de Medicina del País Vasco, Javier Aranceta, subrayó que «la alimentación y la hidratación son el sustrato de la vida» y que de su adecuación y equilibrio dependerán la composición corporal y aspectos funcionales del organismo.

En estas mismas jornadas se analizó la importancia de los alimentos con fibra, tanto en los productos que la contienen o en su forma tras los procesos industriales. Según el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, Miguel Ángel Gassull, «un concepto importante es que los alimentos que contienen fibra en su estado original contienen distintos tipos de fibras y son las predominantes las que les confieren sus características organolépticas o su leñosidad». Es cuando estos alimentos son procesados industrialmente cuando se pueden obtener los distintos tipos de fibra, que deberían pasar a formar parte del arsenal de medidas que intentan corregir desviaciones fisiológicas o actuar como elementos coadyuvantes en distintas patologías», ha indicado.

 

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