Nutrir el cerebro de los más pequeños

Cuando observamos a los bebés, nos asombra especialmente la capacidad que tienen para aprender cosas nuevas, progresar en tareas distintas y asimilar información nueva a gran velocidad. El cerebro de los más pequeños posee todas sus facultades mentales de manera potencial pero es necesario que para el aprendizaje se establezcan conexiones neurales, y recientemente se ha demostrado que un cerebro bien nutrido es clave para apoyar el desarrollo mental del bebé.

Cada área está implicada en el aprendizaje de ciertas habilidades. En este sentido el área cognitiva afecta al procesamiento de la información y es la responsable de que el niño aprenda a explorar su entorno, reconocer objetos y resolver problemas. Por su parte el área motriz estaría implicada en la iniciación de los movimientos que el bebé realiza en los primeros meses de vida (gatear, darse la vuelta, caminar o dibujar). Mientras tanto, en el área de comunicación se encuadrarían funciones como gesticular, balbucear y el habla y en los aspectos sociales tendrían cabida acciones como sonreír, imitar, compartir y reconocer emociones.

Al respecto, el doctor Ramón Cancho, Unidad Neurológica Pediátrica del Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid), apunta que «sin un cerebro bien nutrido no es posible un desarrollo mental adecuado. El nivel de DHA del niño en los primeros años de vida se correlaciona con el nivel de desarrollo de las habilidades del lenguaje, visual, social, comunicativa y motriz. De manera que, hablar de mejor índice de desarrollo en los primeros años de vida es hablar de mejor capacidad intelectual en la infancia y en la edad adulta».

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