Un banco de alimentos para mascotas

La crisis económica, los desahucios y la existencia de cada vez más hogares sin ingresos o con dificultades económicas ha desencadenado en situaciones familiares inimaginables años atrás.

Una de ellas la protagonizan las personas a las que la situación financiera deja con tan escasos recursos que no pueden cubrir la alimentación de sus perros o gatos. Para intentar darle solución, en Vigo acaba de surgir un banco de alimentos para mascotas.

La iniciativa es pionera en Galicia, pero León, Ponferrada Barcelona o Sevilla ya han visto aflorar iniciativas solidarias de esta naturaleza y todas ellas comparten un objetivo, intentar evitar que ni las mascotas ni sus dueños tengan que pasar por el trago de acabar recurriendo a los servicios de un refugio o, en el peor de los casos, los animales de compañía acaben abandonados.

Proyecto Gato se fundó como una asociación sin ánimo de lucro dedicada a controlar y mejorar la calidad de vida de los gatos de Vigo y las personas que viven cerca de ellos, pero el azote de la crisis reorientó su actividad hacia la acción más básica y urgente de proporcionar sustento a esos felinos y, de paso, a todas las mascotas que lo necesiten.

Esa alimentación ayuda a los animales pero también, y de forma muy especial, a sus dueños, pues quedarse sin recursos para vivir ya supone un golpe vital demasiado duro como para unirle una causa de sufrimiento más: tener que separarse de sus mascotas y, en muchas ocasiones, únicos apoyos o incluso quitapenas.

Desde la puesta en marcha de la iniciativa en noviembre, Proyecto Gato tiene una red de entre 20 y 22 familias que requieren su atención periódica y, hasta el momento, han podido responder porque la primera y única recogida masiva de alimentos realizada hasta ahora resultó un éxito, con una acogida increíble en la que en dos días se reunieron 800 kilos de comida.

El perfil de quienes pueden beneficiarse del servicio es muy concreto y está limitado a personas en paro, en situaciones económicas extremas o que viven con ayudas de inserción social como únicos ingresos de la unidad familiar, pero, pese a todo, sigue creciendo.

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